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viernes, 1 de abril de 2016

Trastornos nutricionales: Malnutrición.

Malnutrición. 



Desde el embarazo, el feto requiere nutrientes que intervienen en su formación y en el desarrollo y el crecimiento de sus órganos; entre ellos, el cerebro.
“En los primeros meses de la gestación se da la multiplicación de las neuronas y otras células del cerebro del bebé. Si por alguna razón no hay una adecuada nutrición, las células no se multiplican y el cerebro no crece apropiadamente”. 
Las células tienen que madurar y hacer conexiones. Si hay falencia de nutrientes, no se da la comunicación, la unión entre ellas ni el proceso de mielinización, que permite la transmisión de impulsos nerviosos.
Cabe anotar que la desnutrición también es una consecuencia de enfermedades o condiciones que presenta la madre antes o durante el embarazo. Casos que deben ser valorados por un médico.
 Si hay una deficiencia de nutrientes esenciales para su formación, por tiempo prolongado, “se producen problemas en el desarrollo cognitivo y de aprendizaje en el futuro. 





Infecciones: Sífilis.

Sífilis


Se puede transmitir al bebé a través de la placenta durante el embarazo o por contacto con una llaga durante el nacimiento. 
La sífilis puede viajar por la corriente sanguínea a través de la placenta, e infectar al bebé en cualquier momento durante el embarazo. También se puede infectar al bebé durante el parto. Si la sífilis se detecta y se trata a tiempo, probablemente la madre  y el  bebé estarán bien. 

Pero si no se trata, hay una gran posibilidad de que el bebé esté infectado, especialmente si es en las primeras etapas de la enfermedad, cuando es más infecciosa. Alrededor del 40% de las mujeres embarazadas que padecen sífilis y no reciben tratamiento tienen un aborto, un bebé que nace sin vida o un bebé que muere poco después de nacer. 

La sífilis también incrementa el riesgo de parto prematuro y restricción de crecimiento intrauterino. 

Algunos bebés infectados con sífilis, cuyas madres no reciben tratamiento a tiempo durante el embarazo, desarrollan problemas antes de nacer que pueden verse en un ultrasonido. Estos problemas pueden incluir una placenta demasiado grande, líquido en el abdomen del bebé e hinchazón severa y el hígado o el bazo del bebé están demasiado grandes. 

Un bebé infectado puede presentar otras anomalías al nacer, como un sarpullido en la piel y lesiones alrededor de la boca, genitales y ano, ganglios linfáticos inflamados (adenopatías), neumonía y anemia. 

Muchos bebés no tienen estos síntomas al nacer, pero sin tratamiento, desarrollan algunos síntomas uno o dos meses después de su nacimiento. Y tanto si tienen síntomas evidentes como si no los tienen, si la enfermedad no se trata, los bebés que nacen con sífilis pueden desarrollar problemas más serios años después, como daños en los huesos y los dientes, pérdida de visión y oído y una serie de problemas neurológicos. 

Es por eso que es tan importante que las mujeres se hagan pruebas y se traten durante el embarazo y que cualquier bebé que pueda tener sífilis al nacer reciba una evaluación completa y tratamiento. 

Infecciones: VIH.

VIH. 


Se deben a transmisión vertical, es decir, el virus se transmite al niño en el útero de su madre o al atravesar el canal de parto. También se detectó el virus en la leche materna.

Al nacer, los bebés nacidos de madre infectada por VIH pueden tener resultados negativos en los análisis y no presentar síntomas. Esto no significa que el bebé no esté infectado. Se realizarán análisis de sangre en diversas etapas después del nacimiento y hasta pasados los 6 meses de edad para determinar el estado de VIH del bebé. Los síntomas pueden incluir:

  • dificultades para desarrollarse - retardo de crecimiento físico y de desarrollo manifiesto por deficiencias en el aumento de peso y en el crecimiento óseo.
  • hinchazón abdominal (debido a la hinchazón del hígado y del bazo)
  • inflamación de los ganglios linfáticos
  • diarrea intermitente (diarrea que aparece y desaparece)
  • neumonía
  • candidiasis oral - infección por hongos en la boca caracterizada por manchas blancas en el interior de las mejillas y en la lengua. Estas lesiones pueden ser dolorosas para el bebé.
Las manifestaciones clínicas iniciales más frecuentes son las infecciones bacterianas recurrentes producidas por gérmenes habituales. Estos cuadros suelen ser severos presentándose como bacteremia, sepsis, neumonía y diarrea, aunque también son comunes infecciones leves o moderadas recurrentes, como infecciones respiratorias altas, otitis y sinusitis.
Las infecciones por agentes oportunistas son más tardías y revelan un deterioro importante de la función inmune; estas infecciones en los niños representan una primoinfección, a diferencia del adulto en los que habitualmente corresponden a reactivación de una infección latente. En niños las más frecuentes son candidiasis oral, neumonía por Pneumocystis carinii, infecciones por Citomegalovirus y diarrea por Cryptosporidium.

Son también manifestaciones precoces de infección las denominadas manifestaciones inespecíficas, como adenopatías, hepatoesplenomegalia, hipertrofia parotídea, dermatitis eczematosa, candidiasis oral, fiebre, detención del desarrollo pondoestatural.

De gran importancia son las manifestaciones neurológicas, entre las que se describe un cuadro característico de "encefalopatía progresiva", en el que se produce deterioro progresivo de la actividad intelectual y motora y aumento del tono muscular, el que puede evolucionar a una tetraparesia espástica. La tomografía de cráneo revela atrofia cerebral y calcificación de los ganglios basales, la que es patognomónica. Otras manifestaciones neurológicas son defectos en el área cognitiva, retraso del desarrollo psicomotor y microcefalia.

Además, el VIH puede afectar prácticamente todos los órganos y sistemas de la economía, determinando manifestaciones en muchos de ellos, como el respiratorio, gastrointestinal y hepatobiliar, cardiovascular, renal, endocrino y otros.



Infecciones: Meningitis.

"Meningitis"





Es una inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. En general, la meningitis se contrae a través de un virus o de bacterias. 

La meningitis que afecta a bebés desde el nacimiento hasta los 2 o 3 meses se denomina meningitis neonatal. Ya sea viral o bacteriana, puede ser muy grave, y cualquier retraso en iniciar el tratamiento podría llegar a causar sordera, discapacidad intelectual y hasta la muerte. 

Signos característicos: 


  • Fiebre. 
  • Rigidez en el cuello.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad a la luz.


Algunos de estos síntomas pueden ser difíciles de apreciar en un bebé. pero puedes notar los siguientes síntomas: 


  • Irritabilidad o somnolencia.
  • Se niega a comer.
  • Vómitos o diarrea.
  • Manos y pies fríos.
  • Sarpullido en el cuerpo.
  • Manchas en la piel que se van poniendo más pálidas o azules.
  • Quizás notes que la fontanela, el espacio blando de su cabeza donde aún no se han fusionado los huesos del cráneo, se está abultando o endureciendo.
  • Quizás tenga problemas al respirar o presente convulsiones.


Algunos bebés pueden contraer una clase de meningitis muy virulenta durante el nacimiento si la madre está infectada con la bacteria estreptococo grupo B. Es por eso que se les hace un análisis a las embarazadas para ver si tienen esta bacteria. Si la mamá tiene un resultado positivo, se le administran antibióticos al bebé al nacer y se le mantiene en el hospital durante los primeros días de vida. 

La enfermedad se logra curar en aproximadamente el 85% de los casos, siempre que se diagnostique aproximadamente en las primeras 24 horas, a partir de la aparición de los síntomas. Por eso es tan importante llamar al médico de inmediato si se sospecha que es meningitis. 










Alteraciones respiratorias: Hipoxia crónica o aguda.

Alteraciones respiratorias: Hipoxia crónica o aguda. 



La hipoxia perinatal es una agresión al feto o al recién nacido (neonato) debido a la falta de oxigeno general o en diversos órganos.
Su importancia fundamental es que puede contribuir a la aparición de parálisis cerebral y retraso mental.

En situaciones de falta de oxígeno el feto es capaz de poner en marcha mecanismos de adaptación con el fin de preservar su integridad, aunque algunos de ellos pueden resultar lesivos. Cuando estos mecanismos fracasan se desarrollan acidosis, asfixia, isquemia, lesiones neurológicas y muerte.
   
La hipoxia fetal puede producirse por:
  • Deterioro en la oxigenación materna
  • Insuficiente irrigación placentaria
  • Alteración del intercambio de gases en la placenta
  • Interrupción de la circulación umbilical
  • Incapacidad del feto para mantener una función cardíaca y circulatoria normales
La forma de presentación de la hipoxia (aguda o crónica), el estado metabólico del feto previo a la falta de oxigenación y su edad gestacional van a condicionar las posibilidades de adaptación del feto. Cuando los mecanismos de adaptación fracasan se produce la asfixia fetal grave.