viernes, 1 de abril de 2016

Trastornos metabólicos: Hipoglucemia.

Hipoglucemia. 


Los niveles bajos de azúcar en la sangre en los bebés recién nacidos también se llaman hipoglucemia neonatal. Se refiere a un nivel bajo de azúcar (glucosa) en la sangre en los primeros días después del nacimiento. 
Los bebés necesitan azúcar (glucosa) en la sangre para obtener energía. La mayor parte de esa glucosa es empleada por el cerebro.
El bebé recibe la glucosa de la madre a través de la placenta antes del nacimiento. Después del nacimiento, el bebé obtiene la glucosa de la madre a través de la leche materna y el bebé también la produce en el hígado.

La hipoglucemia neonatal ocurre cuando el nivel de glucosa del recién nacido está por debajo del nivel considerado seguro para la edad del bebé.


Los niveles de azúcar en la sangre bajos son más probables en los recién nacidos con uno o más de estos factores de riesgo:
  • Que nacieron prematuros, tienen una infección grave o necesitan oxígeno después del parto.
  • Cuya madre tiene diabetes (estos niños a menudo son más grandes de lo normal).
  • Que presenten crecimiento deficiente en el útero durante el embarazo.Que son más pequeños de lo normal para su edad gestacional.
Es posible que los bebés con hipoglucemia no presenten síntomas, pero el nivel de azúcar en la sangre se revisa muy a menudo para bebés con estos síntomas: 
  • Piel de color azulado o pálido
  • Problemas respiratorios, como pausas en la respiración (apnea), respiración rápida o sonidos de gruñidos 
  • Irritabilidad o desgano
  • Músculos flojos o flácidos
  • Alimentación deficiente o vómitos
  • Problemas para mantener el calor corporal
  • Sudoración, escalofríos, temblores o convulsiones

El pronóstico es bueno para los recién nacidos que no tienen síntomas o que responden bien al tratamiento. Sin embargo, el bajo nivel de azúcar en la sangre puede retornar en un pequeño número de bebés después del tratamiento.
Es más probable que la afección retorne cuando a los bebés se les quita la alimentación intravenosa antes de que estén totalmente listos para ingerir alimentos por vía oral.
Los bebés con síntomas más graves tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas de aprendizaje. Esto con mucha frecuencia es cierto para bebés con un peso inferior al promedio o cuya madre tenga diabetes.  El nivel de hipoglucemia grave o persistente puede afectar la función mental del bebé. En casos excepcionales, se puede presentar insuficiencia cardíaca o convulsiones.

Traumatismo craneal en el nacimiento.

Traumatismo craneal en el nacimiento. 


Consiste en una inflamación, más o menos prominente, que se produce por debajo del cuero cabelludo. Es una lesión muy asociada al uso de instrumental durante el parto, aunque también puede estar ocasionada por la presión del útero y la pared vaginal. Este traumatismo se soluciona por lo general de forma espontánea en uno o dos meses.

Tipos de traumatismos craneal durante el nacimiento: 


1) Caput sucedaneum: 
  • Es una hinchazón del cuero cabelludo que no es causada por una hemorragia. 
  • Aparece debido a una presión en la cabeza del bebé durante el parto. 
  • A veces puede haber sangre en la piel, que produce una magulladura (cardenal).
  • Puede haber hinchazón y magulladuras en la cara si el bebé ha nacido de cara. La hinchazón comienza a desaparecer a los pocos días. 
  • Cuando lo hace, la cabeza aparece moldeada, con una apariencia alargada.
  • El cráneo de los bebés está formado por varias piezas óseas que con el tiempo se unen para convertirse en una sola. Los sitios donde las piezas se juntan se llaman suturas.
  • Si se aplica alta presión al cráneo, las piezas óseas pueden montarse unas sobre otras. Esto hace que la cabeza tenga una apariencia muy distinta de lo normal. Este problema se llama moldeamiento y puede tardar varias semanas en desaparecer. 

2) Cefalohematoma: 
  • Es una acumulación de sangre debido a la ruptura de los vasos sanguíneos que están debajo del cuero cabelludo. No es una hemorragia cerebral.  
  • Hay un abultamiento en un lado de la cabeza del bebé. Más frecuentemente se encuentra en la parte de atrás o a un lado de la cabeza.  
  • Es causado por demasiada presión en la cabeza o por el uso de fórceps durante el parto. 
  • Esto provoca una acumulación de sangre proveniente de los vasos sanguí- neos localizados en el tejido que cubre los huesos del cráneo. En general, no se producen magulladuras.  
  • Generalmente aparece algunas horas después del nacimiento o al día siguiente. Puede tardar varias semanas o unos pocos meses en desaparecer.




Complicaciones.

  1. Con el Caput sucedaneum, las complicaciones son muy raras. 
  2. Con el cefalohematoma, ocurren ocasionalmente las siguientes complicaciones: 

  • Puede haber fracturas del cráneo, que suelen sanar sin mayor problema.  
  • Si la acumulación de sangre es muy grande, puede derivar en una anemia (baja hemoglobina).  
  • Si es muy grande, puede ocasionar ictericia. Esto consiste en una coloración amarilla de la piel causada por altos niveles de bilirrubina, que es una sustancia producida por la ruptura de células de la sangre a medida que el hematoma se disuelve.  
  • Muy rara vez aparecen complicaciones más serias, tales como hemorragia en el cerebro o traumatismo del cerebro por la fractura del cráneo.  
  • Ocasionalmente, pueden desarrollarse depósitos de calcio en el área del cefalohematoma, lo cual puede producir un abultamiento duro que persiste por varios meses.

Infecciones: Sífilis.

Sífilis


Se puede transmitir al bebé a través de la placenta durante el embarazo o por contacto con una llaga durante el nacimiento. 
La sífilis puede viajar por la corriente sanguínea a través de la placenta, e infectar al bebé en cualquier momento durante el embarazo. También se puede infectar al bebé durante el parto. Si la sífilis se detecta y se trata a tiempo, probablemente la madre  y el  bebé estarán bien. 

Pero si no se trata, hay una gran posibilidad de que el bebé esté infectado, especialmente si es en las primeras etapas de la enfermedad, cuando es más infecciosa. Alrededor del 40% de las mujeres embarazadas que padecen sífilis y no reciben tratamiento tienen un aborto, un bebé que nace sin vida o un bebé que muere poco después de nacer. 

La sífilis también incrementa el riesgo de parto prematuro y restricción de crecimiento intrauterino. 

Algunos bebés infectados con sífilis, cuyas madres no reciben tratamiento a tiempo durante el embarazo, desarrollan problemas antes de nacer que pueden verse en un ultrasonido. Estos problemas pueden incluir una placenta demasiado grande, líquido en el abdomen del bebé e hinchazón severa y el hígado o el bazo del bebé están demasiado grandes. 

Un bebé infectado puede presentar otras anomalías al nacer, como un sarpullido en la piel y lesiones alrededor de la boca, genitales y ano, ganglios linfáticos inflamados (adenopatías), neumonía y anemia. 

Muchos bebés no tienen estos síntomas al nacer, pero sin tratamiento, desarrollan algunos síntomas uno o dos meses después de su nacimiento. Y tanto si tienen síntomas evidentes como si no los tienen, si la enfermedad no se trata, los bebés que nacen con sífilis pueden desarrollar problemas más serios años después, como daños en los huesos y los dientes, pérdida de visión y oído y una serie de problemas neurológicos. 

Es por eso que es tan importante que las mujeres se hagan pruebas y se traten durante el embarazo y que cualquier bebé que pueda tener sífilis al nacer reciba una evaluación completa y tratamiento. 

Infecciones: VIH.

VIH. 


Se deben a transmisión vertical, es decir, el virus se transmite al niño en el útero de su madre o al atravesar el canal de parto. También se detectó el virus en la leche materna.

Al nacer, los bebés nacidos de madre infectada por VIH pueden tener resultados negativos en los análisis y no presentar síntomas. Esto no significa que el bebé no esté infectado. Se realizarán análisis de sangre en diversas etapas después del nacimiento y hasta pasados los 6 meses de edad para determinar el estado de VIH del bebé. Los síntomas pueden incluir:

  • dificultades para desarrollarse - retardo de crecimiento físico y de desarrollo manifiesto por deficiencias en el aumento de peso y en el crecimiento óseo.
  • hinchazón abdominal (debido a la hinchazón del hígado y del bazo)
  • inflamación de los ganglios linfáticos
  • diarrea intermitente (diarrea que aparece y desaparece)
  • neumonía
  • candidiasis oral - infección por hongos en la boca caracterizada por manchas blancas en el interior de las mejillas y en la lengua. Estas lesiones pueden ser dolorosas para el bebé.
Las manifestaciones clínicas iniciales más frecuentes son las infecciones bacterianas recurrentes producidas por gérmenes habituales. Estos cuadros suelen ser severos presentándose como bacteremia, sepsis, neumonía y diarrea, aunque también son comunes infecciones leves o moderadas recurrentes, como infecciones respiratorias altas, otitis y sinusitis.
Las infecciones por agentes oportunistas son más tardías y revelan un deterioro importante de la función inmune; estas infecciones en los niños representan una primoinfección, a diferencia del adulto en los que habitualmente corresponden a reactivación de una infección latente. En niños las más frecuentes son candidiasis oral, neumonía por Pneumocystis carinii, infecciones por Citomegalovirus y diarrea por Cryptosporidium.

Son también manifestaciones precoces de infección las denominadas manifestaciones inespecíficas, como adenopatías, hepatoesplenomegalia, hipertrofia parotídea, dermatitis eczematosa, candidiasis oral, fiebre, detención del desarrollo pondoestatural.

De gran importancia son las manifestaciones neurológicas, entre las que se describe un cuadro característico de "encefalopatía progresiva", en el que se produce deterioro progresivo de la actividad intelectual y motora y aumento del tono muscular, el que puede evolucionar a una tetraparesia espástica. La tomografía de cráneo revela atrofia cerebral y calcificación de los ganglios basales, la que es patognomónica. Otras manifestaciones neurológicas son defectos en el área cognitiva, retraso del desarrollo psicomotor y microcefalia.

Además, el VIH puede afectar prácticamente todos los órganos y sistemas de la economía, determinando manifestaciones en muchos de ellos, como el respiratorio, gastrointestinal y hepatobiliar, cardiovascular, renal, endocrino y otros.



Infecciones: Meningitis.

"Meningitis"





Es una inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. En general, la meningitis se contrae a través de un virus o de bacterias. 

La meningitis que afecta a bebés desde el nacimiento hasta los 2 o 3 meses se denomina meningitis neonatal. Ya sea viral o bacteriana, puede ser muy grave, y cualquier retraso en iniciar el tratamiento podría llegar a causar sordera, discapacidad intelectual y hasta la muerte. 

Signos característicos: 


  • Fiebre. 
  • Rigidez en el cuello.
  • Dolor de cabeza.
  • Sensibilidad a la luz.


Algunos de estos síntomas pueden ser difíciles de apreciar en un bebé. pero puedes notar los siguientes síntomas: 


  • Irritabilidad o somnolencia.
  • Se niega a comer.
  • Vómitos o diarrea.
  • Manos y pies fríos.
  • Sarpullido en el cuerpo.
  • Manchas en la piel que se van poniendo más pálidas o azules.
  • Quizás notes que la fontanela, el espacio blando de su cabeza donde aún no se han fusionado los huesos del cráneo, se está abultando o endureciendo.
  • Quizás tenga problemas al respirar o presente convulsiones.


Algunos bebés pueden contraer una clase de meningitis muy virulenta durante el nacimiento si la madre está infectada con la bacteria estreptococo grupo B. Es por eso que se les hace un análisis a las embarazadas para ver si tienen esta bacteria. Si la mamá tiene un resultado positivo, se le administran antibióticos al bebé al nacer y se le mantiene en el hospital durante los primeros días de vida. 

La enfermedad se logra curar en aproximadamente el 85% de los casos, siempre que se diagnostique aproximadamente en las primeras 24 horas, a partir de la aparición de los síntomas. Por eso es tan importante llamar al médico de inmediato si se sospecha que es meningitis. 










Alteraciones respiratorias: Hipoxia crónica o aguda.

Alteraciones respiratorias: Hipoxia crónica o aguda. 



La hipoxia perinatal es una agresión al feto o al recién nacido (neonato) debido a la falta de oxigeno general o en diversos órganos.
Su importancia fundamental es que puede contribuir a la aparición de parálisis cerebral y retraso mental.

En situaciones de falta de oxígeno el feto es capaz de poner en marcha mecanismos de adaptación con el fin de preservar su integridad, aunque algunos de ellos pueden resultar lesivos. Cuando estos mecanismos fracasan se desarrollan acidosis, asfixia, isquemia, lesiones neurológicas y muerte.
   
La hipoxia fetal puede producirse por:
  • Deterioro en la oxigenación materna
  • Insuficiente irrigación placentaria
  • Alteración del intercambio de gases en la placenta
  • Interrupción de la circulación umbilical
  • Incapacidad del feto para mantener una función cardíaca y circulatoria normales
La forma de presentación de la hipoxia (aguda o crónica), el estado metabólico del feto previo a la falta de oxigenación y su edad gestacional van a condicionar las posibilidades de adaptación del feto. Cuando los mecanismos de adaptación fracasan se produce la asfixia fetal grave.




Hemorragia intracraneal.

Hemorragia intracraneal. 






La hemorragia dentro o alrededor del cerebro es un cuadro muy grave en el RN, especialmente en el prematuro. us causas más importantes son la hipoxia-isquemia y las presiones ejercidas sobre la cabeza durante el parto. 
La presencia de la matriz germinal (una masa de células embrionarias situada sobre el núcleo caudado y que sólo existe en el feto) facilita la hemorragia. La extravasación sanguínea puede producirse en varios espacios relacionados con el SNC. Las hemorragias pequeñas en el espacio subaracnoideo, la hoz del cerebro o el tentorio son hallazgos incidentales frecuentes en las autopsias de RN. Las hemorragias de mayor entidad en los espacios sub-aracnoideo o subdural, en el encéfalo o en los ventrículos son menos frecuentes pero más graves.

  1. Hemorragia subaracnoidea: Es, probablemente, el tipo más frecuente de hemorragia intracraneal. Las hemorragias subaracnoideas pueden manifestarse con apnea, convulsiones, letargia o hallazgos anormales en la exploración neurológica. Cuando la hemorragia es importante, la inflamación meníngea asociada puede dar lugar a una hidrocefalia comunicante cuando el niño crece.
  2. Hemorragia subdural: Se debe a desgarros en la hoz del cerebro, la tienda del cerebelo o las venas comunicantes. Estos desgarros son más frecuentes en hijos de primíparas, en los fetos grandes y en los partos difíciles. Todas estas circunstancias pueden provocar presiones no habituales en los vasos sanguíneos intracraneales. Los síntomas de presentación consisten en convulsiones, un aumento rápido del perímetro cefálico o una exploración neurológica anormal con hipotonía, un reflejo de Moro anormal o amplias hemorragias retinianas.
  3. Hemorragia intraventricular, intraparenquimatosa o de ambas localizaciones: Las hemorragias en el interior de los ventrículos o en el parénquima suele producirse durante los 3 primeros días de vida y constituyen el tipo más grave de hemorragia intracraneal. Son más frecuentes en los prematuros, afectando generalmente a la matriz germinal que se encuentra sobre la cara lateral de los ventrículos laterales. Es frecuente que las hemorragias intraventricular y subaracnoidea vayan precedidas de episodios de hipoxia-isquemia. Esta última lesiona el endotelio capilar, altera la autorregulación vascular cerebral y puede aumentar el flujo sanguíneo y la presión venosa cerebrales, todo lo cual facilita la hemorragia. La mayoría de las hemorragias intraventriculares son asintomáticas, pero las más importantes pueden dar lugar a apnea, cianosis o un colapso súbito.
  •  Alrededor del 20% de los RN prematuros de menos de 1.500 g sufren hemorragias intracraneales. 
El pronóstico de RN con hemorragia subaracnoideas es, en general, bueno. En los casos de hemorragia subdural, el pronóstico es reservado, aunque algunos de ellos evolucionan bien. La mayoría de los niños con hemorragias intraventriculares pequeñas sobreviven al episodio agudo y evolucionan bien. Los niños con grandes hemorragias intraventriculares tienen mal pronóstico, sobre todo cuando la hemorragia afecta al parénquima. Muchos quedan con déficit neurológicos de magnitud variable.